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Cómo se gestionan las herencias digitales

Los expertos aconsejan que para gestionar las herencias digitales el testamento debe incluir las claves de los archivos y cuentas del testador, además de lo que deben hacer sus herederos con su patrimonio digital.

La presencia cada vez mayor de Internet en la vida de los españoles hace que se planteen, a la hora de testar, cómo legar a sus herederos la cantidad de ficheros digitales, servicios on line y contraseñas con las que se entra en sus cuentas bancarias.

El abundante patrimonio digital, en el que se incluyen los derechos de uso sobre obras sujetas a propiedad intelectual de terceros (libros electrónicos, música o películas descargados de manera lícita), la visualización del propio álbum de fotos digital, los correos electrónicos o los activos financieros en línea, hace que los expertos aconsejen incorporar en el testamento las distintas claves y contraseñas para que los herederos puedan tener acceso a ellos.

En este sentido, la herencia digital es la sucesión hereditaria en todos los archivos, contenidos e información del fallecido en formato electrónico. Pero, ¿qué cautelas se han de tener en cuenta? Las claves de actuación sobre cómo legar un patrimonio digital se desvelan a lo largo del presente reportaje.

QUÉ ES LA HERENCIA DIGITAL

Hay que tener en cuenta que hay ya una generación de usuarios de Internet que se encuentra en la edad madura y, por ello, el patrimonio digital es una de las consideraciones que algunos españoles están empezando a incluir en sus testamentos.

Esta idea, que surgió hace algo más de tres años entre los internautas británicos, consiste en dejar en el testamento las contraseñas de sitios web para que, una vez que la persona ha fallecido, sus herederos puedan acceder a la información que poseía. Así, al igual que se heredan los bienes físicos, se pueden heredar también bienes y servicios digitales.

Pese a que en España aún no se ha popularizado la herencia digital, la generalización en el uso de ordenadores, smartphones y otros dispositivos electrónicos ha incrementado la cantidad de productos financieros y servicios on line. Entre ellos está el almacenaje de libros electrónicos, discos musicales, películas, vídeos familiares, cuentas en las redes sociales, además de suscripciones a revistas y periódicos en línea.

Sin embargo, la información más sensible e importante que se incluye en las herencias digitales es la relativa a los datos bancarios, la referente al trabajo del difunto y la contenida en las cuentas de correo electrónico. En este sentido, toda la información digital se originó, en su día, al suscribir el fallecido un contrato de prestación de servicios con la empresa que los ofrecía.

CÓMO SE GESTIONA EL PATRIMONIO DIGITAL

Preservar el patrimonio formado por todos los bienes y derechos y el resto de activos digitales acumulados por el difunto a lo largo de su vida está adquiriendo gran importancia, tanto a efectos jurídicos como económicos. Así, los abogados expertos en nuevas tecnologías y los especialistas en derecho de sucesiones aconsejan que en el testamento se mencione qué deben hacer los herederos con el patrimonio digital, además de incluir las distintas contraseñas y claves que posee el testador para acceder a la información.

De hecho, la transmisión hereditaria del patrimonio digital (conformada por derechos, cuentas, contenidos, licencias, etc.) tiene, en muchas ocasiones, un alto valor sentimental y monetario.

QUIÉN ES EL ALBACEA DIGITAL

Según se recomienda desde el Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona, para gestionar estas herencias sería necesaria la designación de un «albacea digital». Es una figura que aún no está recogida en el ordenamiento jurídico español y que, como conocedor de las nuevas tecnologías, actuaría como depositario de las claves de acceso del difunto.

En cualquier caso, todavía hay que dilucidar cómo se deben gestionar las cuentas de correo electrónico del fallecido, sobre todo, en lo que se refiere a la confidencialidad que merecen las personas que intercambiaron correspondencia con él.

QUÉ PRECAUCIONES HAY QUE TENER EN CUENTA

Para evitar posibles complicaciones posteriores, quien posee un patrimonio digital, debe tomar en consideración ciertas cautelas:

1. Debe otorgar testamento abierto ante notario, en el que se determine cómo quiere legar su patrimonio digital. El notario informa y asesora al testador de las diversas formas en que puede disponer de sus bienes y derechos suscritos en Internet. Aunque se trata de un documento de una gran trascendencia, hacer testamento tiene un precio muy asequible, pues cuesta menos de 90 euros.

2. La herencia digital puede tener implicaciones mucho más allá de los libros, la música o los archivos adquiridos o compartidos por el difunto. De hecho, la gran mayoría de los despachos de abogados incluyen ya, entre sus servicios, la planificación del patrimonio digital. El fallecimiento de una persona puede plantear a sus herederos una serie de contratiempos inesperados, desde problemas bancarios hasta el bloqueo de las cuentas de correo electrónico. Por ello, el testador ha de guardar las contraseñas y organizar su patrimonio digital para ahorrar disgustos a los herederos y facilitar la gestión de una herencia en la que hay activos digitales.

3. Una vez que ha fallecido una persona con patrimonio digital y cuentas bancarias en Internet, sus herederos han de personarse en las entidades donde tenía suscritas esas cuentas, para cancelarlas y solicitar las contraseñas y el reparto de los saldos. A quienes acrediten su condición de herederos, los bancos deben facilitar información sobre las posiciones que mantenía el causante cuando se produjo el fallecimiento, así como, en su caso, los movimientos habidos con posterioridad al mismo e, incluso, datos sobre operaciones concretas anteriores. Para que las entidades proporcionen las claves de las cuentas del difunto a sus herederos, estos deben presentar la siguiente documentación:

o Certificado de defunción: se solicita en el Registro Civil y da fe del fallecimiento de la persona.

o Certificado de últimas voluntades: se pide en el Ministerio de Justicia y, a través de él, se sabe si el individuo otorgó testamento.

o Copia autorizada del testamento o, en su defecto, de la declaración de herederos: si el fallecido lo hizo, hay que solicitar al notario una copia autorizada del mismo. De lo contrario, hay que hacer, también ante notario, una declaración de herederos.

o Escritura de adjudicación de herencia: se solicita ante notario y determina los bienes que componen la herencia del fallecido y establece cómo se reparten.

o Justificante de pago del impuesto de sucesiones: es la tasa que hay que abonar para cobrar una herencia y está transferida a las comunidades autónomas.

4. Los abogados reconocen la importancia de los correos electrónicos de un fallecido por la cantidad de documentación que pueden contener. De hecho, la información almacenada en una cuenta de correo electrónico puede ayudar a los herederos a emprender acciones judiciales, reivindicar créditos o acreditar el pago de deudas. Cuando el acceso a esas cuentas está regulado en el testamento y se han atribuido facultades expresas al albacea digital para actuar, se simplifica la actuación de los abogados que, de otro modo, tienen que valorar la legitimación del heredero que los contrató.

5. La ordenación de la información, imágenes y contenidos que haya podido realizar el fallecido en cada perfil de las redes sociales puede considerarse como una obra sujeta a propiedad intelectual. El resultado de un perfil social, aunque no incluya ningún elemento creado por su titular, puede encajar en el artículo 12 de la Ley de Propiedad Intelectual., que afirma que son objeto de propiedad intelectual las colecciones de obras ajenas que, por la selección o disposición de sus contenidos, constituyan creaciones intelectuales. Por tanto, se legitima la conservación y defensa de la historia personal que representa la red social. De cualquier manera, el heredero de una persona que ha fallecido no puede hacerse cargo de su perfil en las redes sociales, puesto que supondría un delito de usurpación de la identidad.

6. Tras un fallecimiento, todos los servicios de pago son, a menudo, cancelados por falta de abono o por el cierre de la cuenta del banco de la que era titular el causante, por lo que el difunto, a veces, deja deudas a sus herederos.

7. Lo más apropiado es que el testador revise las reglas y políticas de cada sitio web y que mantenga una lista accesible con todos los nombres de usuario, contraseñas y otras clavesrequeridas en las cuentas de Internet, con el fin de que los herederos puedan acceder a ellas con facilidad.

Fuente: Invertia

 

La crisis dispara las renuncias a las herencias un 40%

Superado el duelo del fallecimiento de un familiar, llega el momento de arreglar los papeles de la herencia. Hay herencias envenenadas, que llegan cargadas con más deudas que bienes.

Los herederos, en estos casos, pueden repudiar el legado. En la provincia los casos de renuncia van a más año tras año, tanto es así que desde que estalló la crisis se han disparado un 40%. En los últimos seis años, son 628 las renuncias registradas por el Colegio de Notarios.

Aún así, hay que decir que siguen siendo muchísimos más los herederos que aceptan los legados de sus familiares fallecidos; el año pasado, hubo más de 2.500 herencias aceptadas, frente a 130 renuncias. Es decir, que el porcentaje de repudiación ronda ahora el 5%.

A beneficio de inventario. Si bien es cierto que se heredan por igual bienes que deudas, también es igual de cierto que nadie está obligado a aceptar un legado.

Existe una fórmula legal, hasta ahora no muy utilizada, pero que los notarios aconsejan, y es aceptar la herencia a beneficio de inventario. Este mecanismo permite al heredero responder a las deudas que deje el fallecido solo con los bienes que éste le deja en su testamento, de tal forma que si hay más deudas que bienes no recibe nada en herencia, pero tampoco responde a las mismas con su patrimonio personal.

Lo que se hace es elaborar un inventario notarial o judicial de los bienes del difunto, se venden y se saldan las deudas; solo el remanente, si es que queda, va a parar al heredero. Si no hubiese dinero suficiente para pagar lo que el finado debía, no se heredará nada, pero tampoco tendrá que sacar dinero de su bolsillo.

¿Por qué hay que hacer un testamento?

Tener preparado el estamento es algo aconsejable porque nadie sabe cuándo le llegará la hora. Además, suele darse muchos casos de discusiones y situaciones incómodas entre familiares cercanos -y lejanos- porque a la hora de “repartir” –aunque sea unos pocos muebles- puede aparecer un hijo, una tía o una amiga del fallecido que se siente con derechos (y que los reclamará).

Dejando un testamento, evitará que familiares o amistades sufran amargos momentos y hasta peleas irreconciliables o en el peor de los casos, que tengan que irse a un juicio de sucesión. Si hay un testamento, al juez y a los familiares no les queda más que atenerse a la voluntad del testador.

El testamento ológrafo es sumamente sencillo, muy barato y tan válido como el más elaborado por el más ágil de los abogados. Solo necesita papel simple, pluma y que esté escrito completamente de su puño y letra.

Es imprescindible -para que tenga validez- que esté bien hecho y que la letra del testador sea legible. No puede ser a máquina ni en computadora. En el documento debe constar el lugar y fecha de otorgamiento, las generales del testador (nombre, número de cédula, firma como en la cédula) y a continuación el listado de los bienes y a quién o a quiénes se los dejará.

Se habla de legar bienes cuando se dejan porciones separadas a diferentes personas y de testar bienes cuando se deja todo a nombre de una sola.

Al final, el testador debe firmarlo, exactamente igual que como en su cédula. No se requiere de ninguna otra formalidad ni sello ni costo y tiene la misma validez que cualquier otro. Incluso, un testamento ológrafo iría por encima de uno anterior, por muy formal que haya sido confeccionado y presentado ante notario.

Si el testador lo desea, puede llevar ante notario el testamento ológrafo para autenticar su firma, pero no es un requisito para su validez. En materia de testamentos lo que realmente pesa es la fecha de otorgamiento, no el tipo de testamento.

Esto significa que será el último el que vale, por lo que es fundamental poner la fecha al documento. Una recomendación: dígale a alguien de su confianza el lugar donde lo guarda.

Google ofrece a sus usuarios legar las cuentas antes de morir

Google ofrece a sus usuarios legar las cuentas antes de morir y ha lanzado una nueva herramienta para que sus clientes digan qué quieren que se haga con sus cuentas, correos históricos y todos sus contenidos que pululan por sus servicios cuando dejen este mundo.

Con el Administrador de cuentas inactivas, tú decides si tu cuenta está inactiva y cuándo, a quién se lo notificamos y qué sucede con tus datos.

¿Qué ocurrirá con tus fotos, correos electrónicos y documentos cuando dejes de usar la cuenta? Google te permite controlar todo esto.

El sistema funciona así:

Tiempo de espera. Debes definir el tiempo de espera tras el cual tu cuenta se considerará inactiva. Este tiempo empieza con la última actividad que hayas realizado habiendo iniciado sesión en Google.

Alertas: El Administrador de cuentas inactivas te avisará por correo electrónico o a través de un mensaje de texto antes de que finalice el tiempo de espera.

Notificar a los contactos y compartir los datos: Añade contactos de confianza a los que quieras que se notifique que ya no utilizas la cuenta. También puedes compartir tus datos con ellos.

Eliminación opcional de la cuenta: Si quieres, indica a Google que elimine tu cuenta en tu nombre.

Google ofrece el borrado de los datos después de un tiempo de inactividad  (tres, seis, nueve o doce meses) o bien la transmisión a cuentas de otras personas queridas (máximo de diez contactos). También se puede ofrecer que ciertos contactos se renvíen a otros servicios.

No es Google la primera gran firma de Internet que intenta resolver el problema de cuentas y archivos de personas que dejan este mundo. Desde hace tiempo Facebook afronta la cuestión, pero en su caso es post mortem, es decir, que no pide una especie de testamento del propietario de la cuenta, que la mayoría no realizará, sino que ofrece un cuestionario para que el solicitante, bajo amenaza de perjurio, demuestre los lazos familiares o sentimentales con la persona fallecida, además de incorporar una necrológica que lo certifique.

Sin embargo, la muerte da para más de un problema. Cada vez más hay casos de usuarios de Facebook que deciden dejar abiertas sus cuentas para que así sus amigos y familiares envíen sus condolencias o sus recuerdos con la persona desaparecida.