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La renuncia a las herencias se ha duplicado en la provincia durante los años de la crisis

Las herencias pueden cambiar el destino de una familia entera. Hasta antes de la crisis, los legados eran recibidos con las manos abiertas pero desde que la economía entró en recesión cada vez son más las personas que rechazan heredar por temor a que escondan números rojos.

En la provincia, la renuncia a las herencias se ha duplicado durante los años de la crisis. Según los datos aportados por el Centro de Información Estadística del Notariado, durante los últimos cinco años se ha experimentado un incremento de las renuncias del 118% pasando de las 159 registradas en 2007 a las 347 del pasado 2012 en León.

Además, la provincia leonesa es la que ‘encabeza’ este particular ranking de rehúsos de patrimonios de la comunidad. 347 leoneses optaron por no disfrutar de los legados en el último año, seguidos de Valladolid (257), Zamora (215) y Burgos (204); en el lado opuesto de la balanza se encuentran Segovia (71) y Soria (75), tal y como queda reflejado en la estadística del Notariado.

En total, durante los difíciles últimos cinco años han sido 1.596 los leoneses que no han disfrutado de los legados heredados por temor a no poder afrontar las consecuencias fiscales y económicas derivadas. La principal causa es que sean herencias gravosas, es decir, que las deudas superen el valor de los bienes que se reciban y haya incluso que responder con patrimonio propio para liquidar el déficit.

La sociedad es ya consciente de que cuando se acepta una herencia se incluyen los bienes pero también las deudas que arrastra el patrimonio. Por ello, no es de extrañar que desde que estallara la crisis se hayan duplicado las renuncias de las herencias no sólo en la provincia, sino también en Castilla y León (de las 784 de 2007 a las 1.583 del último ejercicio) y en el resto de España (la evolución en este caso es de 11.047 a 23.231 en 2012).

En los últimos cinco ejercicios, las comunidades españolas que han registrado un mayor aumento de las renuncias del patrimonio han sido La Rioja, Murcia y Baleares.

Para poder renunciar a una herencia hay que cumplir una serie de plazos y trámites estipulados. Sólo puede formalizarse cuando haya fallecido el testador mediante una escritura pública en un plazo de seis meses y ante notario, donde debe quedar constancia de la renuncia denominada ‘pura y simple’.

Fuente: lacronicadeleon.es

¿Cómo se gestiona una cuenta cuando fallece su titular?

¿Qué es lo que ocurre con el dinero depositado en una cuenta de ahorro o corriente cuando fallece el titular? ¿La cantidad depositada en dicho producto bancario pasa a manos de la entidad? Estas preguntas se abren paso tras el duelo de los familiares y conocidos por la pérdida de un ser querido.

Pero la realidad nos devuelve a la vida cotidiana y tenemos que conocer la respuesta a estas preguntas para dar continuidad a los recursos depositados por la persona fallecida.

Lo primero que hay que saber es que ninguna entidad bancaria o caja de ahorros «se queda» con el dinero del titular fallecido, incluso en el caso de que ningún familiar o heredero o descendiente directo no haya informado de la desaparición.

La entidad, en el caso de que nadie acabe reclamando los recursos depositados en dicha cuenta por el titular fallecido, puede declararla en «abandono» y seguirá pagando los recibos y facturas vinculadas a dicho producto o si en su defecto carecieran de dicha vinculación el banco retiene con el paso del tiempo el dinero existente hasta que aparezca alguna persona que los reclame.

Hay que distinguir si el titular fallecido era el único titular de la cuenta o si era cotitular.

En el primer caso, los recursos podrán ser gestionados por los herederos legalmente reconocidos (en el caso de que la persona fallecida haya registrado ante notario el documento de la herencia -testamento- con el nombre de los beneficiados) o los familiares de primer rango de descendencia en el caso de que dichos familiares hayan demostrado su condición y su vinculación familiar directa ante notario.

En el caso de que el fallecido sea cotitular de una cuenta corriente o de ahorros, el otro titular mantendrá el control sobre el 50% de la cantidad dispuesta en el producto bancario.

En cuanto a las cuentas bancarias del fallecido, es necesario saber qué podemos esperar del banco, y cuáles son nuestros derechos y obligaciones si somos herederos.

¿Qué deben hacer los herederos?

Lo primero es justificar ante el banco el derecho hereditario, presentando el certificado de defunción y el del Registro de Actos de Última Voluntad, más copia autorizada del último testamento.

A falta de testamento, será necesario que los interesados aporten el Auto de declaración judicial de herederos abintestato, o acta de notoriedad.

El derecho hereditario nos abrirá el paso a obtener información sobre las cuentas del fallecido.

Una vez justificado el derecho hereditario, debe acreditarse el derecho a la adjudicación de los bienes, para lo cual las entidades pueden exigir la documentación justificativa de la partición y adjudicación de bienes, que podrá formalizarse tanto en documento notarial como en documento privado, siempre que venga firmado por todos los herederos o sus representantes, según informa Helpmycash.

¿Qué debe hacer el banco?

Según informa el Banco de España, las entidades deben facilitar a quienes acrediten su condición de herederos información sobre las posiciones que mantenía el el fallecido, los movimientos habidos con posterioridad al mismo e incluso información sobre movimientos y operaciones concretas anteriores.

Antes de entregar los fondos a los herederos, debe asegurarse que los mismos ostentan tal condición, solicitando copia del testamento o de la declaración de herederos abintestato y de la aceptación y partición de la herencia, a efectos de determinar a quién debe atribuirse.

Ocasionalmente podrán admitir disposiciones puntuales antes de la adjudicación de la herencia, si estas vienen autorizadas por el consentimiento de todos los herederos, así como los referidos a los gastos de entierro o funeral habilitados por la Ley.

Las entidades de crédito han de ser extremadamente diligentes en el cumplimiento de estas formalidades, tanto para proteger los intereses de los coherederos que pudieran verse perjudicados por disposiciones indebidas del caudal hereditario, como para evitar, en el caso de que los herederos no acrediten el pago o la exención del impuesto, tener que hacer frente, en su calidad de responsables subsidiarios, al pago del Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

¿Y si consideramos que el banco no informa como es debido?

Podemos dirigirnos a la Administración Tributaria, siempre acreditando nuestra condición de herederos, para recabar datos sobre los rendimientos financieros que se le hayan podido imputar a la persona fallecida en los últimos ejercicios fiscales y que hubieran debido ser comunicados a Hacienda por el banco o bancos en que tuviera cuentas. De esta manera podremos saber en qué entidades tuvo cuentas el fallecido.

¿Qué pasa si la cuenta tenía más titulares?

Los órganos judiciales, intermediarios financieros, Asociaciones, Fundaciones, Sociedades, funcionarios, particulares y cualesquiera otras entidades públicas o privadas no acordarán entregas de bienes a personas distintas de su titular sin que se acredite previamente el pago del impuesto o su exención, a menos que la Administración lo autorice.”

Un segundo titular podrá hacerse con el 50% del dinero (capital por el cual tributa a Hacienda) sin pagar ningún impuesto hereditario. El resto se repartirá según el Testamento

Un autorizado (persona autorizada a realizar gestiones en la cuenta sin ser co-titular) dejará de estarlo desde el momento del fallecimiento del titular.

Por supuesto, tanto el co-titular como el autorizado podrían aprovechar esas horas de margen en que el banco aún desconoce el deceso para retirar el dinero, aunque ateniéndose a posibles denuncias de los herederos u otras consecuencias legales.

Fuente: Lavanguardia.es

Las renuncias a herencias, para esquivar las deudas, han aumentado en Cantabria un 96%

Hay herencias envenenadas. Quien tiene la ‘suerte’ de heredar puede encontrarse con que el legado que reciba incluya deudas, que lo convierten en una auténtica pesadilla. En Cantabria, el año pasado, se gestionaron 2.500 herencias, de las cuales 296 (un 11,84%) no fueron aceptadas por los beneficiarios. Este dato lo aporta el Consejo General del Notariado de España, que añade otro relevante: en 2007 se rechazaron 151 herencias; en 2012 fueron 296, es decir, el aumento fue, nada menos, que del 96%. El año pasado –según fuentes del INE– fallecieron en la región 5.606 personas. Así y todo, Cantabria no queda en mal lugar en el ranking de abandono de las 17 comunidades autónomas, ya que ocupa el décimo lugar en rechazos.

Renunciar a una herencia puede parecer, en principio, una locura, pero ¿qué hay detrás para que se produzca esta situación? «Es una consecuencia directa de la crisis económica. A más crisis, más deudas, y por tanto, más renuncias. Además, como el valor de mercado de las propiedades ha bajado mucho, resulta que herencias que podían ser atractivas, a pesar de las deudas, hoy han dejado de serlo al no cubrir los bienes el valor de lo que el testador debía», explica José Corral Martínez, notario de Castro Urdiales y decano de los notarios de Cantabria.

Fuente: eldiariomontanes.es

Todo sobre las herencias ¿Sabes qué hacer en caso de heredar?

Para la mayoría de las personas los trámites que conllevan las herencias y ejecutar un testamento son absolutamente desconocidos. Pocas son las personas que conocen el contenido del código civil relativo a las herencias. En el Código Civil se puede encontrar respuesta a todo lo relacionado con herencias y sucesiones. En caso de duda es aconsejable recurrir a un profesional en la materia.

Hacer testamento en sistema jurídico español no es obligatorio, pero sí conveniente, ya que es la mejor vía para atribuir nuestros bienes sin conflictos.

En el siguiente artículo trataremos algunos de los puntos más importantes que es recomendable que sean conocidos.

En mi primer lugar, se debe saber que la herencia se divide en tres tercios: el de legítima, el de mejora y el de libre disposición.

En la mayoría de las regiones, a los herederos legítimos les corresponde por ley el tercio de legítima y el de mejora. Los Herederos legítimos son los descendientes de primer rango: hijos, nietos, bisnietos, cónyuge… En caso de que no los hubiera, los bienes pasarían a los ascendientes directos del fallecido es decir, padres, abuelos o bisabuelos. El tercio restante quedaría a libre disposición del testador. Sin embargo, esto no es así en toda España.

Por otro lado, en caso de matrimonios, en los casos en régimen de separación de bienes, el cónyuge tiene derecho al usufructo de un tercio de los bienes del fallecido, a menos que haya testamento que determine otra cosa. Si existiera un régimen de gananciales o propiedades a nombre de ambos, la mitad de los bienes pasarían al cónyuge vivo. La mitad restante se repartiría entre los herederos.

Muchas personas se preguntan si es mejor hacer testamento o testar en vida. En ambos casos la ley y la carga impositiva es la misma. La diferencia es que, una vez donados los bienes, los impuestos corren a cargo de los receptores. Si no, se pagarán una vez fallecido el propietario. En general resulta más interesante hacer testamento que repartir en vida.

En lo referente a los trámites a seguir tras el fallecimiento, los herederos disponen de seis meses para gestionar la herencia.

El primer paso es solicitar en el Registro Central de Actos de Últimas Voluntades el certificado de defunción, y comprobar si existe o no testamento. Éste no se facilita hasta pasados 15 días de la muerte.

De existir testamento, los herederos recibirán una notificación, así como los datos para localizar la notaría donde fue redactado y depositado. El notario se ocupará de citar a los herederos para la lectura testamento y los trámites de reparto, registro y abono de impuestos.

Por último, en cuánto a los impuestos, es necesario cuantificar herencia y hacer las reparticiones entre los beneficiarios del testamento. Una vez conocida la cuantía, el notario lo comunicará al Estado a través del impreso de autoliquidación del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.