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La renuncia a las herencias se ha duplicado en la provincia durante los años de la crisis

Las herencias pueden cambiar el destino de una familia entera. Hasta antes de la crisis, los legados eran recibidos con las manos abiertas pero desde que la economía entró en recesión cada vez son más las personas que rechazan heredar por temor a que escondan números rojos.

En la provincia, la renuncia a las herencias se ha duplicado durante los años de la crisis. Según los datos aportados por el Centro de Información Estadística del Notariado, durante los últimos cinco años se ha experimentado un incremento de las renuncias del 118% pasando de las 159 registradas en 2007 a las 347 del pasado 2012 en León.

Además, la provincia leonesa es la que ‘encabeza’ este particular ranking de rehúsos de patrimonios de la comunidad. 347 leoneses optaron por no disfrutar de los legados en el último año, seguidos de Valladolid (257), Zamora (215) y Burgos (204); en el lado opuesto de la balanza se encuentran Segovia (71) y Soria (75), tal y como queda reflejado en la estadística del Notariado.

En total, durante los difíciles últimos cinco años han sido 1.596 los leoneses que no han disfrutado de los legados heredados por temor a no poder afrontar las consecuencias fiscales y económicas derivadas. La principal causa es que sean herencias gravosas, es decir, que las deudas superen el valor de los bienes que se reciban y haya incluso que responder con patrimonio propio para liquidar el déficit.

La sociedad es ya consciente de que cuando se acepta una herencia se incluyen los bienes pero también las deudas que arrastra el patrimonio. Por ello, no es de extrañar que desde que estallara la crisis se hayan duplicado las renuncias de las herencias no sólo en la provincia, sino también en Castilla y León (de las 784 de 2007 a las 1.583 del último ejercicio) y en el resto de España (la evolución en este caso es de 11.047 a 23.231 en 2012).

En los últimos cinco ejercicios, las comunidades españolas que han registrado un mayor aumento de las renuncias del patrimonio han sido La Rioja, Murcia y Baleares.

Para poder renunciar a una herencia hay que cumplir una serie de plazos y trámites estipulados. Sólo puede formalizarse cuando haya fallecido el testador mediante una escritura pública en un plazo de seis meses y ante notario, donde debe quedar constancia de la renuncia denominada ‘pura y simple’.

Fuente: lacronicadeleon.es

¿Cómo se gestiona una cuenta cuando fallece su titular?

¿Qué es lo que ocurre con el dinero depositado en una cuenta de ahorro o corriente cuando fallece el titular? ¿La cantidad depositada en dicho producto bancario pasa a manos de la entidad? Estas preguntas se abren paso tras el duelo de los familiares y conocidos por la pérdida de un ser querido.

Pero la realidad nos devuelve a la vida cotidiana y tenemos que conocer la respuesta a estas preguntas para dar continuidad a los recursos depositados por la persona fallecida.

Lo primero que hay que saber es que ninguna entidad bancaria o caja de ahorros «se queda» con el dinero del titular fallecido, incluso en el caso de que ningún familiar o heredero o descendiente directo no haya informado de la desaparición.

La entidad, en el caso de que nadie acabe reclamando los recursos depositados en dicha cuenta por el titular fallecido, puede declararla en «abandono» y seguirá pagando los recibos y facturas vinculadas a dicho producto o si en su defecto carecieran de dicha vinculación el banco retiene con el paso del tiempo el dinero existente hasta que aparezca alguna persona que los reclame.

Hay que distinguir si el titular fallecido era el único titular de la cuenta o si era cotitular.

En el primer caso, los recursos podrán ser gestionados por los herederos legalmente reconocidos (en el caso de que la persona fallecida haya registrado ante notario el documento de la herencia -testamento- con el nombre de los beneficiados) o los familiares de primer rango de descendencia en el caso de que dichos familiares hayan demostrado su condición y su vinculación familiar directa ante notario.

En el caso de que el fallecido sea cotitular de una cuenta corriente o de ahorros, el otro titular mantendrá el control sobre el 50% de la cantidad dispuesta en el producto bancario.

En cuanto a las cuentas bancarias del fallecido, es necesario saber qué podemos esperar del banco, y cuáles son nuestros derechos y obligaciones si somos herederos.

¿Qué deben hacer los herederos?

Lo primero es justificar ante el banco el derecho hereditario, presentando el certificado de defunción y el del Registro de Actos de Última Voluntad, más copia autorizada del último testamento.

A falta de testamento, será necesario que los interesados aporten el Auto de declaración judicial de herederos abintestato, o acta de notoriedad.

El derecho hereditario nos abrirá el paso a obtener información sobre las cuentas del fallecido.

Una vez justificado el derecho hereditario, debe acreditarse el derecho a la adjudicación de los bienes, para lo cual las entidades pueden exigir la documentación justificativa de la partición y adjudicación de bienes, que podrá formalizarse tanto en documento notarial como en documento privado, siempre que venga firmado por todos los herederos o sus representantes, según informa Helpmycash.

¿Qué debe hacer el banco?

Según informa el Banco de España, las entidades deben facilitar a quienes acrediten su condición de herederos información sobre las posiciones que mantenía el el fallecido, los movimientos habidos con posterioridad al mismo e incluso información sobre movimientos y operaciones concretas anteriores.

Antes de entregar los fondos a los herederos, debe asegurarse que los mismos ostentan tal condición, solicitando copia del testamento o de la declaración de herederos abintestato y de la aceptación y partición de la herencia, a efectos de determinar a quién debe atribuirse.

Ocasionalmente podrán admitir disposiciones puntuales antes de la adjudicación de la herencia, si estas vienen autorizadas por el consentimiento de todos los herederos, así como los referidos a los gastos de entierro o funeral habilitados por la Ley.

Las entidades de crédito han de ser extremadamente diligentes en el cumplimiento de estas formalidades, tanto para proteger los intereses de los coherederos que pudieran verse perjudicados por disposiciones indebidas del caudal hereditario, como para evitar, en el caso de que los herederos no acrediten el pago o la exención del impuesto, tener que hacer frente, en su calidad de responsables subsidiarios, al pago del Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

¿Y si consideramos que el banco no informa como es debido?

Podemos dirigirnos a la Administración Tributaria, siempre acreditando nuestra condición de herederos, para recabar datos sobre los rendimientos financieros que se le hayan podido imputar a la persona fallecida en los últimos ejercicios fiscales y que hubieran debido ser comunicados a Hacienda por el banco o bancos en que tuviera cuentas. De esta manera podremos saber en qué entidades tuvo cuentas el fallecido.

¿Qué pasa si la cuenta tenía más titulares?

Los órganos judiciales, intermediarios financieros, Asociaciones, Fundaciones, Sociedades, funcionarios, particulares y cualesquiera otras entidades públicas o privadas no acordarán entregas de bienes a personas distintas de su titular sin que se acredite previamente el pago del impuesto o su exención, a menos que la Administración lo autorice.”

Un segundo titular podrá hacerse con el 50% del dinero (capital por el cual tributa a Hacienda) sin pagar ningún impuesto hereditario. El resto se repartirá según el Testamento

Un autorizado (persona autorizada a realizar gestiones en la cuenta sin ser co-titular) dejará de estarlo desde el momento del fallecimiento del titular.

Por supuesto, tanto el co-titular como el autorizado podrían aprovechar esas horas de margen en que el banco aún desconoce el deceso para retirar el dinero, aunque ateniéndose a posibles denuncias de los herederos u otras consecuencias legales.

Fuente: Lavanguardia.es

Las renuncias a herencias, para esquivar las deudas, han aumentado en Cantabria un 96%

Hay herencias envenenadas. Quien tiene la ‘suerte’ de heredar puede encontrarse con que el legado que reciba incluya deudas, que lo convierten en una auténtica pesadilla. En Cantabria, el año pasado, se gestionaron 2.500 herencias, de las cuales 296 (un 11,84%) no fueron aceptadas por los beneficiarios. Este dato lo aporta el Consejo General del Notariado de España, que añade otro relevante: en 2007 se rechazaron 151 herencias; en 2012 fueron 296, es decir, el aumento fue, nada menos, que del 96%. El año pasado –según fuentes del INE– fallecieron en la región 5.606 personas. Así y todo, Cantabria no queda en mal lugar en el ranking de abandono de las 17 comunidades autónomas, ya que ocupa el décimo lugar en rechazos.

Renunciar a una herencia puede parecer, en principio, una locura, pero ¿qué hay detrás para que se produzca esta situación? «Es una consecuencia directa de la crisis económica. A más crisis, más deudas, y por tanto, más renuncias. Además, como el valor de mercado de las propiedades ha bajado mucho, resulta que herencias que podían ser atractivas, a pesar de las deudas, hoy han dejado de serlo al no cubrir los bienes el valor de lo que el testador debía», explica José Corral Martínez, notario de Castro Urdiales y decano de los notarios de Cantabria.

Fuente: eldiariomontanes.es

Todo sobre las herencias ¿Sabes qué hacer en caso de heredar?

Para la mayoría de las personas los trámites que conllevan las herencias y ejecutar un testamento son absolutamente desconocidos. Pocas son las personas que conocen el contenido del código civil relativo a las herencias. En el Código Civil se puede encontrar respuesta a todo lo relacionado con herencias y sucesiones. En caso de duda es aconsejable recurrir a un profesional en la materia.

Hacer testamento en sistema jurídico español no es obligatorio, pero sí conveniente, ya que es la mejor vía para atribuir nuestros bienes sin conflictos.

En el siguiente artículo trataremos algunos de los puntos más importantes que es recomendable que sean conocidos.

En mi primer lugar, se debe saber que la herencia se divide en tres tercios: el de legítima, el de mejora y el de libre disposición.

En la mayoría de las regiones, a los herederos legítimos les corresponde por ley el tercio de legítima y el de mejora. Los Herederos legítimos son los descendientes de primer rango: hijos, nietos, bisnietos, cónyuge… En caso de que no los hubiera, los bienes pasarían a los ascendientes directos del fallecido es decir, padres, abuelos o bisabuelos. El tercio restante quedaría a libre disposición del testador. Sin embargo, esto no es así en toda España.

Por otro lado, en caso de matrimonios, en los casos en régimen de separación de bienes, el cónyuge tiene derecho al usufructo de un tercio de los bienes del fallecido, a menos que haya testamento que determine otra cosa. Si existiera un régimen de gananciales o propiedades a nombre de ambos, la mitad de los bienes pasarían al cónyuge vivo. La mitad restante se repartiría entre los herederos.

Muchas personas se preguntan si es mejor hacer testamento o testar en vida. En ambos casos la ley y la carga impositiva es la misma. La diferencia es que, una vez donados los bienes, los impuestos corren a cargo de los receptores. Si no, se pagarán una vez fallecido el propietario. En general resulta más interesante hacer testamento que repartir en vida.

En lo referente a los trámites a seguir tras el fallecimiento, los herederos disponen de seis meses para gestionar la herencia.

El primer paso es solicitar en el Registro Central de Actos de Últimas Voluntades el certificado de defunción, y comprobar si existe o no testamento. Éste no se facilita hasta pasados 15 días de la muerte.

De existir testamento, los herederos recibirán una notificación, así como los datos para localizar la notaría donde fue redactado y depositado. El notario se ocupará de citar a los herederos para la lectura testamento y los trámites de reparto, registro y abono de impuestos.

Por último, en cuánto a los impuestos, es necesario cuantificar herencia y hacer las reparticiones entre los beneficiarios del testamento. Una vez conocida la cuantía, el notario lo comunicará al Estado a través del impreso de autoliquidación del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

 

 

Cómo se gestionan las herencias digitales

Los expertos aconsejan que para gestionar las herencias digitales el testamento debe incluir las claves de los archivos y cuentas del testador, además de lo que deben hacer sus herederos con su patrimonio digital.

La presencia cada vez mayor de Internet en la vida de los españoles hace que se planteen, a la hora de testar, cómo legar a sus herederos la cantidad de ficheros digitales, servicios on line y contraseñas con las que se entra en sus cuentas bancarias.

El abundante patrimonio digital, en el que se incluyen los derechos de uso sobre obras sujetas a propiedad intelectual de terceros (libros electrónicos, música o películas descargados de manera lícita), la visualización del propio álbum de fotos digital, los correos electrónicos o los activos financieros en línea, hace que los expertos aconsejen incorporar en el testamento las distintas claves y contraseñas para que los herederos puedan tener acceso a ellos.

En este sentido, la herencia digital es la sucesión hereditaria en todos los archivos, contenidos e información del fallecido en formato electrónico. Pero, ¿qué cautelas se han de tener en cuenta? Las claves de actuación sobre cómo legar un patrimonio digital se desvelan a lo largo del presente reportaje.

QUÉ ES LA HERENCIA DIGITAL

Hay que tener en cuenta que hay ya una generación de usuarios de Internet que se encuentra en la edad madura y, por ello, el patrimonio digital es una de las consideraciones que algunos españoles están empezando a incluir en sus testamentos.

Esta idea, que surgió hace algo más de tres años entre los internautas británicos, consiste en dejar en el testamento las contraseñas de sitios web para que, una vez que la persona ha fallecido, sus herederos puedan acceder a la información que poseía. Así, al igual que se heredan los bienes físicos, se pueden heredar también bienes y servicios digitales.

Pese a que en España aún no se ha popularizado la herencia digital, la generalización en el uso de ordenadores, smartphones y otros dispositivos electrónicos ha incrementado la cantidad de productos financieros y servicios on line. Entre ellos está el almacenaje de libros electrónicos, discos musicales, películas, vídeos familiares, cuentas en las redes sociales, además de suscripciones a revistas y periódicos en línea.

Sin embargo, la información más sensible e importante que se incluye en las herencias digitales es la relativa a los datos bancarios, la referente al trabajo del difunto y la contenida en las cuentas de correo electrónico. En este sentido, toda la información digital se originó, en su día, al suscribir el fallecido un contrato de prestación de servicios con la empresa que los ofrecía.

CÓMO SE GESTIONA EL PATRIMONIO DIGITAL

Preservar el patrimonio formado por todos los bienes y derechos y el resto de activos digitales acumulados por el difunto a lo largo de su vida está adquiriendo gran importancia, tanto a efectos jurídicos como económicos. Así, los abogados expertos en nuevas tecnologías y los especialistas en derecho de sucesiones aconsejan que en el testamento se mencione qué deben hacer los herederos con el patrimonio digital, además de incluir las distintas contraseñas y claves que posee el testador para acceder a la información.

De hecho, la transmisión hereditaria del patrimonio digital (conformada por derechos, cuentas, contenidos, licencias, etc.) tiene, en muchas ocasiones, un alto valor sentimental y monetario.

QUIÉN ES EL ALBACEA DIGITAL

Según se recomienda desde el Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona, para gestionar estas herencias sería necesaria la designación de un «albacea digital». Es una figura que aún no está recogida en el ordenamiento jurídico español y que, como conocedor de las nuevas tecnologías, actuaría como depositario de las claves de acceso del difunto.

En cualquier caso, todavía hay que dilucidar cómo se deben gestionar las cuentas de correo electrónico del fallecido, sobre todo, en lo que se refiere a la confidencialidad que merecen las personas que intercambiaron correspondencia con él.

QUÉ PRECAUCIONES HAY QUE TENER EN CUENTA

Para evitar posibles complicaciones posteriores, quien posee un patrimonio digital, debe tomar en consideración ciertas cautelas:

1. Debe otorgar testamento abierto ante notario, en el que se determine cómo quiere legar su patrimonio digital. El notario informa y asesora al testador de las diversas formas en que puede disponer de sus bienes y derechos suscritos en Internet. Aunque se trata de un documento de una gran trascendencia, hacer testamento tiene un precio muy asequible, pues cuesta menos de 90 euros.

2. La herencia digital puede tener implicaciones mucho más allá de los libros, la música o los archivos adquiridos o compartidos por el difunto. De hecho, la gran mayoría de los despachos de abogados incluyen ya, entre sus servicios, la planificación del patrimonio digital. El fallecimiento de una persona puede plantear a sus herederos una serie de contratiempos inesperados, desde problemas bancarios hasta el bloqueo de las cuentas de correo electrónico. Por ello, el testador ha de guardar las contraseñas y organizar su patrimonio digital para ahorrar disgustos a los herederos y facilitar la gestión de una herencia en la que hay activos digitales.

3. Una vez que ha fallecido una persona con patrimonio digital y cuentas bancarias en Internet, sus herederos han de personarse en las entidades donde tenía suscritas esas cuentas, para cancelarlas y solicitar las contraseñas y el reparto de los saldos. A quienes acrediten su condición de herederos, los bancos deben facilitar información sobre las posiciones que mantenía el causante cuando se produjo el fallecimiento, así como, en su caso, los movimientos habidos con posterioridad al mismo e, incluso, datos sobre operaciones concretas anteriores. Para que las entidades proporcionen las claves de las cuentas del difunto a sus herederos, estos deben presentar la siguiente documentación:

o Certificado de defunción: se solicita en el Registro Civil y da fe del fallecimiento de la persona.

o Certificado de últimas voluntades: se pide en el Ministerio de Justicia y, a través de él, se sabe si el individuo otorgó testamento.

o Copia autorizada del testamento o, en su defecto, de la declaración de herederos: si el fallecido lo hizo, hay que solicitar al notario una copia autorizada del mismo. De lo contrario, hay que hacer, también ante notario, una declaración de herederos.

o Escritura de adjudicación de herencia: se solicita ante notario y determina los bienes que componen la herencia del fallecido y establece cómo se reparten.

o Justificante de pago del impuesto de sucesiones: es la tasa que hay que abonar para cobrar una herencia y está transferida a las comunidades autónomas.

4. Los abogados reconocen la importancia de los correos electrónicos de un fallecido por la cantidad de documentación que pueden contener. De hecho, la información almacenada en una cuenta de correo electrónico puede ayudar a los herederos a emprender acciones judiciales, reivindicar créditos o acreditar el pago de deudas. Cuando el acceso a esas cuentas está regulado en el testamento y se han atribuido facultades expresas al albacea digital para actuar, se simplifica la actuación de los abogados que, de otro modo, tienen que valorar la legitimación del heredero que los contrató.

5. La ordenación de la información, imágenes y contenidos que haya podido realizar el fallecido en cada perfil de las redes sociales puede considerarse como una obra sujeta a propiedad intelectual. El resultado de un perfil social, aunque no incluya ningún elemento creado por su titular, puede encajar en el artículo 12 de la Ley de Propiedad Intelectual., que afirma que son objeto de propiedad intelectual las colecciones de obras ajenas que, por la selección o disposición de sus contenidos, constituyan creaciones intelectuales. Por tanto, se legitima la conservación y defensa de la historia personal que representa la red social. De cualquier manera, el heredero de una persona que ha fallecido no puede hacerse cargo de su perfil en las redes sociales, puesto que supondría un delito de usurpación de la identidad.

6. Tras un fallecimiento, todos los servicios de pago son, a menudo, cancelados por falta de abono o por el cierre de la cuenta del banco de la que era titular el causante, por lo que el difunto, a veces, deja deudas a sus herederos.

7. Lo más apropiado es que el testador revise las reglas y políticas de cada sitio web y que mantenga una lista accesible con todos los nombres de usuario, contraseñas y otras clavesrequeridas en las cuentas de Internet, con el fin de que los herederos puedan acceder a ellas con facilidad.

Fuente: Invertia

 

La crisis dispara las renuncias a las herencias un 40%

Superado el duelo del fallecimiento de un familiar, llega el momento de arreglar los papeles de la herencia. Hay herencias envenenadas, que llegan cargadas con más deudas que bienes.

Los herederos, en estos casos, pueden repudiar el legado. En la provincia los casos de renuncia van a más año tras año, tanto es así que desde que estalló la crisis se han disparado un 40%. En los últimos seis años, son 628 las renuncias registradas por el Colegio de Notarios.

Aún así, hay que decir que siguen siendo muchísimos más los herederos que aceptan los legados de sus familiares fallecidos; el año pasado, hubo más de 2.500 herencias aceptadas, frente a 130 renuncias. Es decir, que el porcentaje de repudiación ronda ahora el 5%.

A beneficio de inventario. Si bien es cierto que se heredan por igual bienes que deudas, también es igual de cierto que nadie está obligado a aceptar un legado.

Existe una fórmula legal, hasta ahora no muy utilizada, pero que los notarios aconsejan, y es aceptar la herencia a beneficio de inventario. Este mecanismo permite al heredero responder a las deudas que deje el fallecido solo con los bienes que éste le deja en su testamento, de tal forma que si hay más deudas que bienes no recibe nada en herencia, pero tampoco responde a las mismas con su patrimonio personal.

Lo que se hace es elaborar un inventario notarial o judicial de los bienes del difunto, se venden y se saldan las deudas; solo el remanente, si es que queda, va a parar al heredero. Si no hubiese dinero suficiente para pagar lo que el finado debía, no se heredará nada, pero tampoco tendrá que sacar dinero de su bolsillo.

¿Por qué hay que hacer un testamento?

Tener preparado el estamento es algo aconsejable porque nadie sabe cuándo le llegará la hora. Además, suele darse muchos casos de discusiones y situaciones incómodas entre familiares cercanos -y lejanos- porque a la hora de “repartir” –aunque sea unos pocos muebles- puede aparecer un hijo, una tía o una amiga del fallecido que se siente con derechos (y que los reclamará).

Dejando un testamento, evitará que familiares o amistades sufran amargos momentos y hasta peleas irreconciliables o en el peor de los casos, que tengan que irse a un juicio de sucesión. Si hay un testamento, al juez y a los familiares no les queda más que atenerse a la voluntad del testador.

El testamento ológrafo es sumamente sencillo, muy barato y tan válido como el más elaborado por el más ágil de los abogados. Solo necesita papel simple, pluma y que esté escrito completamente de su puño y letra.

Es imprescindible -para que tenga validez- que esté bien hecho y que la letra del testador sea legible. No puede ser a máquina ni en computadora. En el documento debe constar el lugar y fecha de otorgamiento, las generales del testador (nombre, número de cédula, firma como en la cédula) y a continuación el listado de los bienes y a quién o a quiénes se los dejará.

Se habla de legar bienes cuando se dejan porciones separadas a diferentes personas y de testar bienes cuando se deja todo a nombre de una sola.

Al final, el testador debe firmarlo, exactamente igual que como en su cédula. No se requiere de ninguna otra formalidad ni sello ni costo y tiene la misma validez que cualquier otro. Incluso, un testamento ológrafo iría por encima de uno anterior, por muy formal que haya sido confeccionado y presentado ante notario.

Si el testador lo desea, puede llevar ante notario el testamento ológrafo para autenticar su firma, pero no es un requisito para su validez. En materia de testamentos lo que realmente pesa es la fecha de otorgamiento, no el tipo de testamento.

Esto significa que será el último el que vale, por lo que es fundamental poner la fecha al documento. Una recomendación: dígale a alguien de su confianza el lugar donde lo guarda.

Google ofrece a sus usuarios legar las cuentas antes de morir

Google ofrece a sus usuarios legar las cuentas antes de morir y ha lanzado una nueva herramienta para que sus clientes digan qué quieren que se haga con sus cuentas, correos históricos y todos sus contenidos que pululan por sus servicios cuando dejen este mundo.

Con el Administrador de cuentas inactivas, tú decides si tu cuenta está inactiva y cuándo, a quién se lo notificamos y qué sucede con tus datos.

¿Qué ocurrirá con tus fotos, correos electrónicos y documentos cuando dejes de usar la cuenta? Google te permite controlar todo esto.

El sistema funciona así:

Tiempo de espera. Debes definir el tiempo de espera tras el cual tu cuenta se considerará inactiva. Este tiempo empieza con la última actividad que hayas realizado habiendo iniciado sesión en Google.

Alertas: El Administrador de cuentas inactivas te avisará por correo electrónico o a través de un mensaje de texto antes de que finalice el tiempo de espera.

Notificar a los contactos y compartir los datos: Añade contactos de confianza a los que quieras que se notifique que ya no utilizas la cuenta. También puedes compartir tus datos con ellos.

Eliminación opcional de la cuenta: Si quieres, indica a Google que elimine tu cuenta en tu nombre.

Google ofrece el borrado de los datos después de un tiempo de inactividad  (tres, seis, nueve o doce meses) o bien la transmisión a cuentas de otras personas queridas (máximo de diez contactos). También se puede ofrecer que ciertos contactos se renvíen a otros servicios.

No es Google la primera gran firma de Internet que intenta resolver el problema de cuentas y archivos de personas que dejan este mundo. Desde hace tiempo Facebook afronta la cuestión, pero en su caso es post mortem, es decir, que no pide una especie de testamento del propietario de la cuenta, que la mayoría no realizará, sino que ofrece un cuestionario para que el solicitante, bajo amenaza de perjurio, demuestre los lazos familiares o sentimentales con la persona fallecida, además de incorporar una necrológica que lo certifique.

Sin embargo, la muerte da para más de un problema. Cada vez más hay casos de usuarios de Facebook que deciden dejar abiertas sus cuentas para que así sus amigos y familiares envíen sus condolencias o sus recuerdos con la persona desaparecida.

 

¿Qué es la Herencia Digital? ¿Cómo gestionarla?

La herencia digital es una de las consideraciones que algunos españoles están empezando a incluir en sus testamentos, debido a que muchos de ellos ya tienen una edad considerable.

La idea de la herencia digital surgió entre los internautas británicos y consiste en dejar en el testamento las contraseñas de sitios web para que, una vez que la persona ha fallecido, sus herederos puedan acceder a la información que poseía. Al igual que se heredan los bienes físicos, se pueden heredar también bienes y servicios digitales. La información más sensible de las herencias digitales es la relativa a datos bancarios, la referente al trabajo del difunto y la contenida en cuentas de correo.

Los expertos aconsejan que el testamento incluya las claves de los archivos y cuentas del testador, además de lo que deben hacer sus herederos con su patrimonio digital.

La presencia cada vez mayor de Internet en la vida de los españoles hace que se planteen, a la hora de testar, cómo legar a sus herederos la cantidad de ficheros digitales, servicios online y contraseñas con las que se entra en sus cuentas bancarias. El abundante patrimonio digital, hace que los expertos aconsejen incorporar en el testamento las distintas claves y contraseñas para que los herederos puedan tener acceso a ellos.

En este sentido, la herencia digital es la sucesión hereditaria en todos los archivos, contenidos e información del fallecido en formato electrónico. Pero, ¿Cómo se gestiona el patrimonio digital?

Preservar el patrimonio formado por todos los bienes y derechos y activos digitales acumulados por el difunto a lo largo de su vida está adquiriendo gran importancia. Los abogados expertos en nuevas tecnologías y los especialistas en derecho de sucesiones aconsejan que en el testamento se mencione qué deben hacer los herederos con el patrimonio digital, además de incluir las distintas contraseñas y claves que posee el testador para acceder a la información.

¿Quién es el albacea digital?

Se encarga de guardar las contraseñas y planificar su patrimonio digital para ahorrar disgustos a los herederos y facilitar la gestión de la herencia.

¿Qué precauciones hay que tener en cuenta en las herencias digitales?

Para evitar posibles complicaciones posteriores, quien posee un patrimonio digital, debe tomar en consideración ciertas cautelas: Debe otorgar testamento abierto ante notario, en el que se determine cómo quiere legar su patrimonio digital. El notario informa y asesora al testador de las diversas formas en que puede disponer de sus bienes y derechos suscritos en Internet.

La herencia digital puede tener implicaciones mucho más allá de los libros, la música o los archivos adquiridos o compartidos por el difunto. La gran mayoría de los despachos de abogados incluyen ya, la planificación del patrimonio digital.

El fallecimiento de una persona puede plantear a sus herederos contratiempos inesperados. Desde problemas bancarios hasta el bloqueo de las cuentas de correo electrónico. Por ello, el testador ha de guardar las contraseñas y organizar su patrimonio digital para ahorrar disgustos a los herederos y facilitar la gestión de una herencia en la que hay activos digitales. Una vez que ha fallecido una persona con patrimonio digital y cuentas bancarias en Internet, sus herederos han de personarse en las entidades donde tenía suscritas esas cuentas, para cancelarlas y solicitar las contraseñas y el reparto de los saldos. La información almacenada en una cuenta de correo electrónico puede ayudar a los herederos a emprender acciones judiciales, reivindicar créditos o acreditar el pago de deudas.

Tras un fallecimiento, todos los servicios de pago son, a menudo, cancelados por falta de abono o por el cierre de la cuenta del banco de la que era titular el causante, por lo que el difunto, a veces, deja deudas a sus herederos.

Lo más apropiado es que el testador revise las reglas y políticas de cada sitio web y que mantenga una lista accesible con todos los nombres de usuario, contraseñas y otras claves requeridas en las cuentas de Internet, con el fin de que los herederos puedan acceder a ellas con facilidad.

El Consell regula las herencias sin testamento

El Consell ha aprobado el decreto por el que se regula el procedimiento para la tramitación de expedientes de herencias sin testamento a favor de la Generalitat, su liquidación y posterior distribución por tercios, de acuerdo con lo establecido en el Código Civil. Se establece así un marco normativo que dotará a la actuación administrativa de la Generalitat del respaldo de la normativa autonómica en sus pronunciamientos en este tipo de procedimientos, dado que hasta ahora la tramitación de los expedientes ab intestato se regían por la legislación de la Administración General del Estado.

El decreto del Consell regula con mayor detalle y claridad las diferentes fases del procedimiento administrativo en este tipo de expedientes, que se dividen en los procedimientos de investigación previa (inicio, tramitación y finalización), ab intestato (inicio, tramitación y finalización), enajenación de los bienes y distribución de la herencia.

Una de las novedades que incluye la normativa autonómica es la posibilidad de archivar el expediente administrativo cuando en la fase de investigación previa y, por tanto, antes de solicitar la declaración de heredera a favor de la Generalitat, se concluya que no existen bienes de la herencia cuando no se localicen o cuando su valor no supere los gastos de tramitación o el valor de las deudas de la herencia.

Fuente: http://www.levante-emv.com/