¿Qué es la Herencia Digital? ¿Cómo gestionarla?

La herencia digital es una de las consideraciones que algunos españoles están empezando a incluir en sus testamentos, debido a que muchos de ellos ya tienen una edad considerable.

La idea de la herencia digital surgió entre los internautas británicos y consiste en dejar en el testamento las contraseñas de sitios web para que, una vez que la persona ha fallecido, sus herederos puedan acceder a la información que poseía. Al igual que se heredan los bienes físicos, se pueden heredar también bienes y servicios digitales. La información más sensible de las herencias digitales es la relativa a datos bancarios, la referente al trabajo del difunto y la contenida en cuentas de correo.

Los expertos aconsejan que el testamento incluya las claves de los archivos y cuentas del testador, además de lo que deben hacer sus herederos con su patrimonio digital.

La presencia cada vez mayor de Internet en la vida de los españoles hace que se planteen, a la hora de testar, cómo legar a sus herederos la cantidad de ficheros digitales, servicios online y contraseñas con las que se entra en sus cuentas bancarias. El abundante patrimonio digital, hace que los expertos aconsejen incorporar en el testamento las distintas claves y contraseñas para que los herederos puedan tener acceso a ellos.

En este sentido, la herencia digital es la sucesión hereditaria en todos los archivos, contenidos e información del fallecido en formato electrónico. Pero, ¿Cómo se gestiona el patrimonio digital?

Preservar el patrimonio formado por todos los bienes y derechos y activos digitales acumulados por el difunto a lo largo de su vida está adquiriendo gran importancia. Los abogados expertos en nuevas tecnologías y los especialistas en derecho de sucesiones aconsejan que en el testamento se mencione qué deben hacer los herederos con el patrimonio digital, además de incluir las distintas contraseñas y claves que posee el testador para acceder a la información.

¿Quién es el albacea digital?

Se encarga de guardar las contraseñas y planificar su patrimonio digital para ahorrar disgustos a los herederos y facilitar la gestión de la herencia.

¿Qué precauciones hay que tener en cuenta en las herencias digitales?

Para evitar posibles complicaciones posteriores, quien posee un patrimonio digital, debe tomar en consideración ciertas cautelas: Debe otorgar testamento abierto ante notario, en el que se determine cómo quiere legar su patrimonio digital. El notario informa y asesora al testador de las diversas formas en que puede disponer de sus bienes y derechos suscritos en Internet.

La herencia digital puede tener implicaciones mucho más allá de los libros, la música o los archivos adquiridos o compartidos por el difunto. La gran mayoría de los despachos de abogados incluyen ya, la planificación del patrimonio digital.

El fallecimiento de una persona puede plantear a sus herederos contratiempos inesperados. Desde problemas bancarios hasta el bloqueo de las cuentas de correo electrónico. Por ello, el testador ha de guardar las contraseñas y organizar su patrimonio digital para ahorrar disgustos a los herederos y facilitar la gestión de una herencia en la que hay activos digitales. Una vez que ha fallecido una persona con patrimonio digital y cuentas bancarias en Internet, sus herederos han de personarse en las entidades donde tenía suscritas esas cuentas, para cancelarlas y solicitar las contraseñas y el reparto de los saldos. La información almacenada en una cuenta de correo electrónico puede ayudar a los herederos a emprender acciones judiciales, reivindicar créditos o acreditar el pago de deudas.

Tras un fallecimiento, todos los servicios de pago son, a menudo, cancelados por falta de abono o por el cierre de la cuenta del banco de la que era titular el causante, por lo que el difunto, a veces, deja deudas a sus herederos.

Lo más apropiado es que el testador revise las reglas y políticas de cada sitio web y que mantenga una lista accesible con todos los nombres de usuario, contraseñas y otras claves requeridas en las cuentas de Internet, con el fin de que los herederos puedan acceder a ellas con facilidad.