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El Consell regula las herencias sin testamento

  • by Josemaria
  • abril 24th, 2013
  • Noticias

El Consell ha aprobado el decreto por el que se regula el procedimiento para la tramitación de expedientes de herencias sin testamento a favor de la Generalitat, su liquidación y posterior distribución por tercios, de acuerdo con lo establecido en el Código Civil. Se establece así un marco normativo que dotará a la actuación administrativa de la Generalitat del respaldo de la normativa autonómica en sus pronunciamientos en este tipo de procedimientos, dado que hasta ahora la tramitación de los expedientes ab intestato se regían por la legislación de la Administración General del Estado.

El decreto del Consell regula con mayor detalle y claridad las diferentes fases del procedimiento administrativo en este tipo de expedientes, que se dividen en los procedimientos de investigación previa (inicio, tramitación y finalización), ab intestato (inicio, tramitación y finalización), enajenación de los bienes y distribución de la herencia.

Una de las novedades que incluye la normativa autonómica es la posibilidad de archivar el expediente administrativo cuando en la fase de investigación previa y, por tanto, antes de solicitar la declaración de heredera a favor de la Generalitat, se concluya que no existen bienes de la herencia cuando no se localicen o cuando su valor no supere los gastos de tramitación o el valor de las deudas de la herencia.

Fuente: http://www.levante-emv.com/

¿Qué pasos hay que seguir para tramitar un testamento?

  • by Josemaria
  • marzo 14th, 2013
  • Noticias

La realización de un testamento es un trámite muy personal y no es fácil de gestionar por cuenta propia. Por este motivo desde Últimas Gestiones aconsejamos una serie de pasos a seguir a la hora de tramitar y gestionar un testamento.

Lo primero que debemos pensar es cómo queremos que se repartan nuestros bienes. En principio, no es necesario tener un inventario de los mismos, salvo en el caso de que existan bienes que queramos dar en herencia a personas específicas.

Un segundo paso, es decidir qué tipo de testamento nos gustaría hacer. Existen diversos tipos de testamentos. El testamento publico abierto es aquel dónde podemos declarar nuestra voluntad ante el notario con o sin testigos. Se puede entregar al notario cerrado y por escrito (testamento público cerrado), o bien por escrito de nuestro puño y letra (ológrafo). Bajo esta última opción sólo será válido si el testador lo deposita en el Archivo General de Notarías, acompañado de dos testigos, de acuerdo con el Código Civil Federal.

Lo más recomendable es hacer un testamento público abierto, ya que permite que el notario le asesore respecto a la validez de las disposiciones o cláusulas que desee insertar en el testamento. Sin embargo, es recomendable el asesoramiento de un experto como el ofrecido por abogados de testamentaría, dadas las implicaciones fiscales y civiles y la diversidad de la tributación en las diferentes regiones españolas.

Un tercer paso sería acudir al Archivo Público de Notarías con un notario para realizar el testamento o en su defecto depositarlo. El testamento y la herencia se regulan por las leyes vigentes.

El testamento es un documento revocable, es posible cambiarlo el número de veces que se desee, actualizándolo a las distintas circunstancias de nuestra vida. Será la última versión registrada la que prevalecerá.

Recomendamos compartir la localización del testamento con alguna de las personas de confianza de su entorno. Aunque no es agradable realizar este tipo de gestiones, es una cosa que debe hacerse para que nuestro patrimonio se reparta como deseamos y dejar todo en orden a nuestros seres queridos, ahorrándoles conflictos y discusiones.

Cuando alguien muere sin haber hecho un testamento previo y no tiene parientes más próximos del cuarto grado, será el Estado quién heredará los bienes. En estos casos, irán destinados a instituciones benéficas y a cancelar deuda pública.

Responsabilidad del menor por la aceptación de herencia

  • by Josemaria
  • marzo 12th, 2013
  • Noticias

Antes de la reforma del Código Civil por la Ley del Menor de 15 de enero de 1996, este tema se regulaba en los artículos 166 y 992 del Código Civil, los cuales, en líneas generales nos venían a decir que en lo relativo a la repudia de la herencia o legados a los menores o las donaciones, los padres necesitaban autorización judicial para dicha repudia, si el Juez denegaba esa autorización, entonces la herencia se entendía aceptada a beneficio de inventario, diciendo además que en la aceptación por parte de los menores, si la acepta el tutor, será siempre a beneficio de inventario.

Actualmente, ocurre lo mismo en el citado artículo 166, se necesita autorización del Juez para que los padres repudien la herencia o legados del hijo, si se niega la autorización, pues sólo se podría aceptar la herencia a beneficio de inventario. Además, ha desaparecido el párrafo segundo del artículo 992.

Dicho esto, la cuestión es simple: si tras la regulación que hay hoy día, tenemos el mismo régimen de responsabilidad de los menores derivada de las deudas del causante.

Una primera respuesta podría ser la de aplicar el régimen general del Código Civil que recoge la responsabilidad derivada de aceptar la herencia, respondiendo el menor con sus propios bienes de las deudas del causante.

Otra posibilidad vendría de la mano del hecho de que los menores no tienen capacidad de obrar, por lo tanto, no pueden hacer manifestaciones de voluntad como puede ser la aceptación de la herencia, y dado que solo podrían aceptar a través de representantes legales, se les podría atribuir a éstos las consecuencias jurídicas de la aceptación, entre ellas, la responsabilidad por las deudas del causante.

Finalmente, una tercera posibilidad es declarar nulo cualquier acto de aceptación de la herencia realizado por los representantes legales en nombre de los menores, ya que falta un elemento esencial en cualquier negocio jurídico: el consentimiento, el cual no existiría ya que falta la citada autorización judicial.

La Ley del menor tuvo y tiene como intención la protección de los menores, por lo que no tendría sentido colocarlos en peor situación, de manera que, si de lo que se trata es de protegerlos, económicamente por ejemplo, la primera respuesta sería inválida por completo, ya que en caso contrario, la reforma no tendría sentido.

Tampoco parece lógico que la ley trate de modificar el régimen de responsabilidad de los representantes legales de los menores, ni tampoco exigir una intervención judicial donde antes no la había, ya que se puede proteger el interés de los menores sin perturbar la seguridad del tráfico jurídico, los acreedores del causante pueden reclamar contra el caudal relicto de la propia herencia; y sin dañar el principio de conservación del negocio jurídico forzando una intervención judicial so pena de anular o declarar nulo dicho negocio.

La tramitación de la herencia en el matrimonio sin hijos

Hoy publicamos un artículo de Diario Jurídico escrito por Bartolomé Quero de Sevilla que nos habla sobre qué pasa con la herencia si el matrimonio no tiene hijos.

Creemos que hacer testamento es sinónimo de muerte cercana, final de una vida, hasta aquí hemos llegado, etc. Pero no es así. Hacer testamento no significa que nos vayamos a morir ya, sino simplemente dejar escrito que es lo que queremos para el día que dejemos de existir.

Tenemos la mala costumbre, salvo algunas excepciones, de no hacer testamento hasta que no llegamos a la Jubilación, porque pensamos que como ya hemos dejado el trabajo, el final de nustros dias se acerca.

Ya en otro artículo hablaba de la conveniencia de hacer testamento, sobre todo si se trata de un matrimonio sin hijos y cuyos padres hayan fallecido ya, pues se puede dar un caso curioso, de tal forma que la herencia vaya a parar a quien menos deseamos.

Efectivamemente, en el caso expuesto,y después de la entrada en vigor de la Ley 11/1981 de 7 de Mayo, si uno de los cónyuges del matrimonio fallece, todos sus bienes, tanto los de carácter ganancial , como los que haya podido heredar de sus padres, pasan al otro y cuando éste otro fallezca, todos sus bienes, tanto los gananciales, como los heredados de sus padres, como los heredados de su difunto cónyuge, pasarán a los sobrinos del último que haya fallecido, quedando sin nada los sobrinos del cónyuge que haya fallecido antes que el otro; con lo que se puede dar una situación injusta, pero legal.

Ya tuve un caso de éstos, donde por cuestión de horas una importante herencia fue a parar a unos sobrinos no deseados. Se trataba del mismo caso anterior, un matrimonio sin hijos y sin padres y sin testamento ninguno de ellos, que sufrieron un accidente de tráfico, falleciendo en el acto la mujer y haciéndolo el marido pocas horas después.

Como no había testamento, legalmente desde el mismo momento del fallecimiento de la esposa (y aunque lógicamente no daba tiempo a hacer papeles) toda su herencia pasó a su esposo, aun vivo, aunque en coma, y en el momento de la muerte de éste, que como digo ocurrió a las pocas horas, toda la herencia del matrimonio, tanto la adquirida por ellos, como la heredada de sus respectivas familias, fue a parar a los sobrinos del marido, quedando los de la mujer sin un solo euro.

Lo único que les quedó a estos últimos, fue reclamar una indemnización al seguro del coche por la muerte de su tía, porque iba de pasajera, ya que conducía el marido, porque si encima hubiera sido ella la conductora, los sobrinos del marido también habrían cobrado esa indemnización.

Creo que después de leer ésto, todos los que se encuentren en un caso similar, deberían hacer testamento para evitar situaciones no deseadas, incluso, aunque éstas, ocurran después de nuestra muerte.