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Hacer testamento: cómo, dónde y cuánto cuesta

  • by Josemaria
  • marzo 22nd, 2013
  • Noticias

Otorgar testamento es la opción más sencilla y barata que tiene una persona para transmitir de manera ordenada su patrimonio a sus herederos.

El testamento es el acto jurídico individual a través del cual una persona dispone, para después de su fallecimiento, la herencia de todos sus bienes o parte de ellos. Constituye la voluntad de la persona sobre cómo han de repartirse sus bienes cuando falte, sin que ello afecte a su vida, y es la mejor opción para transmitir de manera ordenada el patrimonio a los herederos. Además, es un documento revocable, sencillo y con un coste asequible, que tiene gran importancia, puesto que evita numerosos problemas en el futuro y ofrece tranquilidad para los familiares y herederos.

El testamento: qué es

El mejor modo por el cual una persona transmite su patrimonio una vez que ha fallecido es a través de un testamento. Además del aspecto financiero, el testamento es una declaración solemne que refleja la voluntad de transmisión de los bienes del testador a sus herederos. El testamento es siempre un acto revocable y no hay ninguno definitivo mientras el testador viva.

El último testamento otorgado revoca el anterior, por lo que puede sustituirse o modificarse en cualquier momento. Por otra parte, es un documento personal, no hay que entregarlo en ningún registro u oficina y no impide al testador disponer de sus bienes en vida. Constituye la voluntad de la persona sobre cómo han de repartirse sus haberes cuando falte, pero no afecta a su vida. Toda persona que esté en pleno uso de sus facultades mentales y sea mayor de 14 años puede otorgar testamento.

Dónde se hace testamento

El testamento que se otorga con más frecuencia en España es el testamento notarial abierto.

Quien lo otorga debe acudir con su DNI al notario, o tiene que hacerle llamar, para expresarle su voluntad.

El notario redacta por escrito el testamento, según los deseos que se le han manifestado, y refleja con claridad el lugar, la fecha y la hora en que se ha otorgado. Según la complejidad del testamento, el notario puede solicitar las escrituras de los bienes o más información.

A partir de estos datos se procede a su otorgamiento, sin que se exija la presencia de testigos, salvo en casos determinados (cuando el testador es invidente, si no sabe o no puede firmar, o no puede leer por sí mismo el testamento, etc.).

No hace falta realizar un inventario de los haberes que tiene el testador, ya que no es obligatorio decir en qué bienes se concreta la parte de cada uno de los herederos. Después de fallecer el testador, es cuando los nombrados en el testamento tendrán que hacer un inventario de los bienes y deudas que tenía y proceder a su reparto.

Cuánto cuesta otorgar testamento

Otorgar testamento ante notario no es demasiado costoso y los especialistas en derecho de familia recomiendan que se haga en cuanto se tiene alguna propiedad (un piso, terrenos, bienes, etc.). Así se evitan problemas ya que, si no hay testamento, la ley determina quién debe cobrar la herencia. El testamento es un documento muy barato, si se tiene en cuenta su trascendencia y su posible dificultad jurídica.

Con independencia de los bienes del testador, hacer testamento cuesta unos 40 euros, aunque si es más largo de lo normal, el precio puede elevarse hasta 80 euros. Una vez formalizado, el documento se inscribe en el Registro de Actos de Última Voluntad. Este registro sirve para conocer el número de testamentos realizados por una persona y ante qué notarios se han hecho.

Responsabilidad del menor por la aceptación de herencia

  • by Josemaria
  • marzo 12th, 2013
  • Noticias

Antes de la reforma del Código Civil por la Ley del Menor de 15 de enero de 1996, este tema se regulaba en los artículos 166 y 992 del Código Civil, los cuales, en líneas generales nos venían a decir que en lo relativo a la repudia de la herencia o legados a los menores o las donaciones, los padres necesitaban autorización judicial para dicha repudia, si el Juez denegaba esa autorización, entonces la herencia se entendía aceptada a beneficio de inventario, diciendo además que en la aceptación por parte de los menores, si la acepta el tutor, será siempre a beneficio de inventario.

Actualmente, ocurre lo mismo en el citado artículo 166, se necesita autorización del Juez para que los padres repudien la herencia o legados del hijo, si se niega la autorización, pues sólo se podría aceptar la herencia a beneficio de inventario. Además, ha desaparecido el párrafo segundo del artículo 992.

Dicho esto, la cuestión es simple: si tras la regulación que hay hoy día, tenemos el mismo régimen de responsabilidad de los menores derivada de las deudas del causante.

Una primera respuesta podría ser la de aplicar el régimen general del Código Civil que recoge la responsabilidad derivada de aceptar la herencia, respondiendo el menor con sus propios bienes de las deudas del causante.

Otra posibilidad vendría de la mano del hecho de que los menores no tienen capacidad de obrar, por lo tanto, no pueden hacer manifestaciones de voluntad como puede ser la aceptación de la herencia, y dado que solo podrían aceptar a través de representantes legales, se les podría atribuir a éstos las consecuencias jurídicas de la aceptación, entre ellas, la responsabilidad por las deudas del causante.

Finalmente, una tercera posibilidad es declarar nulo cualquier acto de aceptación de la herencia realizado por los representantes legales en nombre de los menores, ya que falta un elemento esencial en cualquier negocio jurídico: el consentimiento, el cual no existiría ya que falta la citada autorización judicial.

La Ley del menor tuvo y tiene como intención la protección de los menores, por lo que no tendría sentido colocarlos en peor situación, de manera que, si de lo que se trata es de protegerlos, económicamente por ejemplo, la primera respuesta sería inválida por completo, ya que en caso contrario, la reforma no tendría sentido.

Tampoco parece lógico que la ley trate de modificar el régimen de responsabilidad de los representantes legales de los menores, ni tampoco exigir una intervención judicial donde antes no la había, ya que se puede proteger el interés de los menores sin perturbar la seguridad del tráfico jurídico, los acreedores del causante pueden reclamar contra el caudal relicto de la propia herencia; y sin dañar el principio de conservación del negocio jurídico forzando una intervención judicial so pena de anular o declarar nulo dicho negocio.